la mafia: 8 lecciones de branding

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“La Camorra, Los Yakuza, La Cosa Nostra o La Triada son auténticos casos de estudio que hoy se estudian en escuelas de negocios por la sofisticación de sus organizaciones, funcionamientos, códigos y modelos empresariales. Estas son algunas lecciones mafiosas de branding:

1_Un territorio
La Mafia, como las empresas, escogían un territorio base de actuación que iban ampliando en función de su crecimiento. Ya fuera matando a las familias rivales, llegando a acuerdos o desplazándolos por fuerza. Pero eran capaces de escoger el territorio y modular su oferta de ‘servicios’ en función de las necesidades del mismo. Si estaban en Las Vegas, se dedicaban al juego; si era Detroit, tenían negocios con la Automoción; si era zona portuaria, con las Importaciones…
Lo mismo que debería hacer una Marca: escoger su territorio de construcción y ser coherente con lo que ofrece y proyecta.

2_La comunidad
Algo que la Mafia entendió en su nacimiento, y esto es muy anterior a la generación 2.0, es que las Marcas deben estar comprometidas y ser aceptadas por la comunidad. La Mafia, al margen de sus negocios, tenía fuertes compromisos sociales con las comunidades en las que operaba, las apoyaba y simpatizaba con ellas. Llevarse bien con el vecino evitaba chivatazos.

3_No hacer promesas
Esto es algo que va más allá del sentido común, y tiene que ver con el código de honor y la palabra de un hombre. No se hacen promesas que no puedas cumplir, ni se amenaza si no lo vas a hacer. Forma parte del respeto por los demás y la construcción de confianza hacia la organización.

4_La familia
Si había algo más importante que el individuo, era la Familia. Un sentimiento de pertenencia, orgullo y lealtad que impregnaba en todos los estamentos de la organización y funcionaba como elemento aglutinador y dinamizador.
Esta capacidad de construir engagement, cultura de marca y ser embajadores de su propia Marca, es algo admirable.

5_Un código
En la Mafia, en la original, no todo vale. Ni el fin justifica los medios. En esa ambigüedad del saber estar y el terrorismo más absoluto, existían unos códigos de conducta que todo miembro de la organización debía respetar.
Cualquier Marca debería construir su manifiesto de Marca que estableciera los códigos de conducta y comportamiento en cada uno de sus puntos de contacto.

6_Ser fiel a lo que eres
La Mafia podía adaptarse a las situaciones, cambios, entornos y dificultades, pero siempre serían fieles a lo que eran, su pasado y su código. Capaces de reinventarse, moverse de territorio, renovar su estructura o cambiar el negocio, pero sin perder su esencia vital.
Las Marcas deben intentar, en la medida de lo posible, enfrentarse al cambio y la transformación sin renunciar a su pasado, sin destruir lo construido, sino mejorando lo realizado.

7_Siempre escuchando 
Una de las mejores capacidades de la Mafia era la permeabilidad que tenía en todos los estamentos de la sociedad. Sabía lo que pasaba en una lavandería o en el ayuntamiento, y esto le proporcionaba ventajas competitivas. La capacidad de escuchar lo que sucedía les daba el poder del control y la anticipación.
Las Marcas que no son capaces de escuchar su entorno, o lo que realmente necesitan sus audiencias, no son marcas sordas, sino ciegas.

8_No renunciar al cambio
Por muy tradicional que pudiera ser el liderazgo de la organización, siempre estaban abiertos al cambio y la evolución. A adaptarse constantemente tanto en sus formas, como en sus actividades para aprovechar la oportunidad y seguir creciendo. Si había que fabricar salchichas, eran salchichas, si había que comerciar con vino, era vino, y si había que exportar armas, eran armas; lo que fuera para adaptarse al entorno y cubrir las necesidades de sus audiencias.
Esto es lo que algunas Marcas deberían aprender: proyectar una gestión de marca cíclica.

A veces escuchamos o leemos a autores modernos sobre la creación y gestión de Marcas y nos olvidamos que en branding casi no hemos inventado nada nuevo, sólo hemos adaptado aquello que históricamente ha servido para conectar personas, construir significados o gestionar actividades competitivas.”

Ivan Díaz senior brand consultant, fundador de Branzai

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business lessons from The Hells Angels

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“The strength of a brand often reflects an organization’s cultural health. Inside-out, credo-driven brands surpass their outside-in, market-driven peers in category after category (see Apple and Google versus Microsoft; Southwest Airlines versus United Airlines). The brands that value employee culture create an obvious advantage: better people with bigger ideas and more initiative want to be part of those cultures. Brands with great cultures give employees a sense of identity, belonging and purpose. In fact, the most successful culture brands connect with employees in ways similar to gangs or the mafia.

Globally, one organization offers a vivid blueprint for growing a brand through an unrivaled dedication to culture, and it isn’t a company you’ll find in the Fortune 500. It’s the Hells Angels, the world’s most famous (or infamous, depending on perspective) outlaw motorcycle club.
Here are four of the organization’s practices that mainstream companies should borrow.

1_An all-in hiring process is the only way to go
Not everyone can be a Hells Angel. That might go without saying, but it’s that clarity —who we’re for, and who is for us— that’s missing from the culture of so many companies. More importantly, the process of joining the Hells Angels is so long and arduous that no one in the club has to suffer a lemon member. Every prospect demonstrates that he wants to be there, and every member vets prospects, weeding out those who do not align with the culture. Zappos uses this same culture-first, no-lemon approach to hiring. Following an immersive training program, new employees are offered a bonus to quit on the spot. The message is clear: go all-in with us, or hit the bricks.

2_Use symbols and artifacts wisely
At the heart of the Hells Angels’ brand is an amazing array of iconography. Compared to the corporate world’s dull logos, inane stock photography and other corporate ‘communications’, the Hells Angels have the signature ‘Death’s Head’ insignia, along with a complex set of patches and other symbols.
It would be easy to dismiss these artifacts as the typical trappings of a gang. But they are meaningful visual designations of belonging, commitment and member achievement. While most companies onboard new hires with slide presentations, Hells Angels prospects earn their ‘full patch’. This communicates that membership really matters and connects members with something larger than themselves in a way that is, at the same time, personal.

3_Appeal to outsiders as insiders
One of the paradoxes of employer-employee relationships is that people both seek a sense of belonging and want to maintain their identity. Too much belonging without any individuality is a cult. Too much individuality without any belonging is a band of mercenaries. The Hells Angels balance this by creating a club for outsiders. Archetypally, the Hells Angels is about as pure a portrait of the ‘outlaw’ or ‘rebel’ brand as you’ll find. Members are called to the brand as outsiders—where they then become insular and highly exclusive insiders. That might sound odd, but it’s what people want from a brand. It’s why we love music groups a lot more before they’re cool. The Hells Angels anti-establishment culture distinguishes its members from everyone else while also welcoming those members for who they are. Roaring down the highway, they are a band of outsiders—together.
Any mainstream company in the business of innovation —from startups challenging entrenched industries to big companies always on the hook to develop the next big thing— should take heed. Outsiders are a symbol of doing things differently. You cannot disrupt the status quo without them. But those outsiders and their wild ideas need support. They need a place to feel like an insider.

4_Ignore the critics
Law enforcement agencies haven’t wanted the Hells Angels around for decades. The club doesn’t care. It is expanding geographically and recruiting the next generation of members returning from tours of duty in Iraq and Afghanistan. The club is even expanding its revenue streams, creating licensing opportunities from its 18 trademarks and opening a retail store in Toronto in 2013. Despite rivals on both sides of the law, the club continues to thrive.

Timeless, adaptable and intensely resonant (positively or negatively), the Hells Angels club brand is the envy of brand managers worldwide, whether they’ll admit it or not. You don’t like them? They don’t care. So skip liking or disliking them, and start emulating inside your own organization the ways they’ve created one of the best culture brands in the world.”

Devin Liddell leads the brand strategy offer for design consultancy Teague