7 premisas para crear una marca corporativa a partir de una marca personal

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“A grandes rasgos, el creativo necesitará información sobre ti o tu empresa, tu mercado y la estrategia planteada.

1_¿Cuáles son tu misión, tu visión, tus objetivos y tus valores?
Respecto a la persona es importante conocer la misión, la razón de ser, lo que es la persona, la descripción de lo que la persona hace. Su visión, qué queremos ser, como queremos que nos reconozcan y qué objetivos tenemos para el futuro. Esto afecta en el estilo gráfico escogido para el diseño, y también los valores. A veces los valores se pueden intuir y representar en el diseño de la marca.

2_¿Qué te hace diferente?
También sería interesante mirar si vale la pena resaltar alguna competencia en particular. Alguna que verdaderamente destaque sobre las demás.

3_¿Cuál es tu público?
Por otra parte necesitará saber a quien te diriges, quien te va a contratar o a comprar. Como es tu público y como se comporta. No utilizaremos el mismo lenguaje gráfico para dirigirnos a adolescentes que a ejecutivos, por ejemplo.

4_¿Cuál es tu posicionamiento?
¿Y que necesidad cubres con tu propuesta de valor? ¿Cuál es el mercado y sector donde se va a realizar la actividad? ¿Es algo nuevo? ¿Algo que mejora lo que ya existe?

5_¿Quién es tu competencia?
Vale la pena invertir rato estudiando a la competencia directa e indirecta. Analizándola puedes corregir aquello que no les funciona y mejorar lo que les funciona. Respecto a la imagen corporativa, es importante ver el tono y código gráfico que utilizan los demás, justamente para no realizar nada parecido y destacar más.

6_¿Cuál es tu slogan?
Puede ser muy útil también aportar mensajes o slogans que se hayan pensado (si es necesario, ya pasarán por manos del creativo para afinarlos); pueden ayudar en la comunicación si los integramos en la identidad corporativa.

7_¿Cuál es tu estrategia de visibilidad?
¿Qué comunicación vas a hacer, donde vas a aparecer, en que redes? ¿Vas a hacer merchandising?
No es lo mismo diseñar una marca para a un medio que para otro. Vale la pena conocer bien cual va a ser su difusión para adecuarla correctamente.

Con esta información, el creativo tiene las suficientes premisas para diseñar y alinear perfectamente la marca corporativa (la parte gráfica y visual) con la personal. En todo proceso de marca personal se recopila esta información. Bien analizada, puede ser muy útil para que un creativo pueda realizar con precisión su marca corporativa.

Así que aquellas personas o empresas que necesiten crear su marca corporativa, deberían hacer una reflexión sobre su marca personal o bien contratar los servicios del Personal Branding para ayudarles a definir y enfocar su marca.”

Ruben G Castro marca personal & marca corporativa (rubengcastro.com)

7 reglas para crear un buen nombre

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“¿Cómo lograr un nombre que responda a nuestros objetivos?
Pues estas son las reglas que proponen en Trout & Partners:

1_Enfoque: el nombre debe iniciar el proceso de comunicación.
Como cuando se elige el nombre para un recién nacido, lo primero que hay que tener en cuenta es que ese nombre será su primera carta de presentación. Lo que el nombre comunique será, por lo tanto, fundamental para que los consumidores se formen una primera percepción de tu marca, producto o servicio.

Para entrar en la mente de tus clientes no basta con que tengas un nombre eufónico, bonito. Pero esto es sumamente importante: el sonido que el cliente se representará en su mente al leer o escuchar ese nombre constituirá la primera impresión que se grabará en los consumidores (y, también, claro está, en tus posibles inversores).

2_Amplitud: debe incluir el concepto o la idea que se quiere transmitir.
Esto no quiere decir que tu nombre deba incluir una argumentación, sino que debe sugerirla, contenerla, llevarla consigo. Por ejemplo, si tu rasgo diferenciador es el servicio al cliente y la seriedad, tu nombre deberá atender, principalmente, a estas dos características; es decir, debe dar idea de relación personal pero sin perder el respeto y ofrecer una sensación de compromiso.

3_Concentración: no debe incluir todo aquello que no se quiere transmitir.
No sugieras con tu nombre aquello que quieres que los consumidores descarten en su percepción de tu marca. Hay que ser muy cuidadoso en este sentido porque las percepciones de los clientes son más difíciles de cambiar que de establecer. Todo lo que tu nombre diga debe responder a las características que quieres resaltar.

4_Competitividad: el nombre tiene que atacar a la competencia (reposicionarla es posible).
Si has hecho bien tu trabajo, a estas alturas ya tienes muy claro qué te distingue de la competencia, y esos serán los puntos más débiles de tus competidores. Ahí es donde tu nombre tiene que atacar.
Normalmente, si tu nombre logra distinguir las fortalezas relativas de tu producto, ya está atacando la percepción que los clientes tengan de tu competencia, sin embargo, reforzar la idea nunca está de más. Busca la manera de intensificar las ventajas de tu oferta frente a las debilidades del resto y posiciónate con ventaja en la mente de los consumidores.

5_Ascenso en su categoría: debe ayudar a posicionarla entre los productos de su especie.
Para subir escalones en la percepción que los consumidores tienen de tu producto, conviene que la acerques a los mayores referentes de tu sector. Cuanto más cerca esté tu producto o servicio de los líderes de su especie, más cerca estará tu empresa de desbancarlos y más oportunidades de venta tendrás, porque habrás alcanzado un lugar preferente en las decisiones de compra de los consumidores. Tu nombre debe sugerir también que tu oferta está en el mismo rango que la de los líderes del ramo.

6_Previsión de futuro: el nombre debe ser actual y abierto.
Tu nombre debe dirigirse a las tendencias que siguen hoy los consumidores, claro está. Pero conviene no perder de vista que las tendencias varían tan aceleradamente como el mercado. Cuando elijas tu nombre, piensa también en que deberá funcionar en el futuro, procura que el nombre de tu marca, producto o servicio siga las tendencias pero no tan de cerca que no pueda adaptarse a las nuevas tendencias que vayan surgiendo.

7_Globalidad: que sea un nombre que se pueda utilizar en otros idiomas.
En el mercado global, las oportunidades de negocio se mueven geográficamente, por eso conviene que estés atento a cómo implantarás tu oferta en contextos con otros idiomas y valores culturales. Busca un nombre lo suficientemente amplio para que funcione en contextos culturales diversos y, también, en entornos lingüísticos alejados. Así tendrás el primer paso para la internalización dado desde un primer momento.

En definitiva, el truco es descubrir cómo expresar la diferencia. Una vez que hayas logrado esto, focalizarte en los 7 aspectos que puntualizan en Trout & Partners te resultará mucho más fácil.
La otra clave de la comunicación es que, cualquiera que sea el atributo que se adopte, debe transmitirse como un beneficio para el cliente. Para eso, el nombre de tu marca, producto o servicio debe cumplir con las expectativas de los consumidores y tu comunicación debe estar mimada al máximo. Recuerda que lo que no se comunica, no existe (y si se comunica mal, no hay comunicación).”

Pilar Gatell Abre filóloga (para IDaccion)

10 claves para un buen naming

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“Para que un concepto se retenga en nuestra mente antes ha de ser nombrado, etiquetado, y el gancho o pregnancia de ese etiquetado es fundamental a la hora de ser recordado. Aquí las características a tener en cuenta:

1_Ha de ser de fácil vocalización para una fácil memorización; con escucharlo una vez ha de ser suficiente, y en ese sentido, cuanto más corto mejor.

2_Tendrá un rasgo distintivo que lo haga particular.

3_Enlazará con alguna de las palabras clave que definen nuestro negocio o proyecto (hagamos un listado de ellas no demasiado extenso).

4_Cuanto más hable de si mismo mejor; el producto se tendrá que explicar, pero si su nombre ya da pistas de por donde va el asunto todo resultará más fácil e intuitivo. Si logramos que la cacofonía o sonoridad y las raíces semánticas resulte sugestivas poniendo en evidencia alguna cualidad importante del proyecto seguramente estaremos en el camino de encontrar ese nombre.

5_Evitaremos ser demasiado concretos o demasiado genéricos; la concreción nos obliga a ser demasiado descriptivos con nombres demasiado largos que puede acabar en la abstracción de las siglas, mientras que si somos demasiado genéricos nos costará encontrar dominios y registros de marca no copados, además de no poseer ese rasgo particular que nos diferencie de los demás. Evitemos también utilizar un nombre vinculado a un espacio territorial, porque dificultará utilizarlo en otros lugares.

6_Comprobemos de que nuestro nombre no tenga connotaciones negativas en los principales idiomas.

7_Tendremos que estudiar a la competencia y asegurarnos de que nos distinguimos de ellos; nuestra estrategia de comunicación debe ser diferente y el nombre es el comienzo.

8_Buscar una nueva forma de escribir una palabra a modo de juego puede ser un recurso que nos lleve a soluciones interesantes y que nos libere, en muchos casos, de la dificultad de encontrar un dominio sin registrar (siempre teniendo presente que ha de ser de fácil retención y vocalización).

9_Siempre que creemos estar en las líneas de tener un buen nombre de marca debemos comprobar la disponibilidad de los principales dominios (.com, net. y .es.) y que no esté registrado como marca.

10_Tendremos que meditar y verificar la validez del nombre con la ayuda de todas las personas que podamos; aprovecharemos el contacto con cualquier persona para decirle el nombre y preguntarle qué le sugiere.”

polografico.es

La economía de la Intención

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Doc Searls acuñó esta expresión en uno de sus artículos en el Linux Journal. En él planteaba La economía de la Intención impulsada por los consumidores, donde las empresas tienen que responder a las intenciones reales de los clientes. Ya no basta con esforzarse en llamar la atención del consumidor y el marketing tradicional pierde peso. Se trata de lograr una personalización masiva. El cliente tiene el poder de decirle a los vendedores lo que quiere, cómo lo quiere, dónde lo quiere y cuándo lo quiere. Muestra su necesidad y son las empresas las que tienen que aportar la mejor oferta.

En La economía de la Intención solo van a sobrevivir las organizaciónes capaces de adaptarse a ese cambio de la demanda, las que sean capaces de modificar la comunicación corporativa y su relación con las personas.

Vivimos un cambio de paradigma. Los consumidores han asumido el control gracias a las herramientas online y exigen a las marcas una forma distinta de acercarse al mercado: “no me vendas, déjame que te compre”. Tras esta máxima se esconde una estructura empresarial diferente que toma las decisiones en función de los deseos del cliente. Ellos los exponen y comparten en múltiples canales. Las empresas solo tienen que escuchar, interpretar y actuar en consecuencia.

The intention economy; when customers take charge, de Doc Searls
Ed. Harvard Business School Press.

un manifiesto en busca de adhesiones

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“Desde la Fundación Factor Humà hacemos un llamamiento a ejercer una pràctica profesional coherente con los principios anunciados en el siguiente manifiesto, impulsando de manera decidia la puesta en práctica en el día a día de su organización.”

Anna Fornés directora de la fundació

1_la persona como valor
2_ética y buen gobierno
3_igualdad de oportunidades
4_desarrollo (del talento) y empleabilidad
5_transparencia, comunicación y participación
6_seguridad, salud y bienestar físico y emocional
7_retribución equitativa y justa
8_flexibilidad y equilibrio en las esferas vitales
9_corresponsabilidad en las relaciones laborales
10_innovación y creatividad